Barrancabermeja se ha constituido entre 2004 y lo que va corrido de 2005, en uno de los Municipios de Colombia con mayor número de personas desplazadas a causa de la violencia armada que se desata de manera soterrada ante la gran influencia de los grupos paramilitares. Sobre estos hechos, el Gobierno local mantiene absoluto silencio, lo que ya no causa extrañeza entre la gente de bien de esa ciudad.

Hasta el año 2000 Barrancabermeja era conocida como un santuario de los grupos armados de izquierda que desde hace más de 40 años azotan a Colombia, sin embargo desde que el 16 de mayo de 1998 se presentó la masacre de 7 personas y la desaparición de otras 25, los paramilitares, dirigidos en ese entonces por Guillermo Cristancho Acosta, alias Camilo o Camilo Aurelio Morantes, la principal ciudad intermedia del país ingresó a la red paramilitar en Colombia, la que se ha incrementado desde el año pasado, tal como se puede apreciar en las estadísticas publicadas por las entidadesdefensoras de Derechos Humanos.

De la masacre de mayo del 98 ocurrida en el sector sur-oriental, solo se conoce que la investigación penal correspondiente se adelanta en la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía General de la Nación y se encuentra en etapa de instrucción. En el marco de dicha investigación una persona ha sido detenida de manera preventiva y otras dos son requeridas mediante orden de captura con el fin de ser escuchadas en indagatoria. La investigación disciplinaria la adelanta la Procuraduría Delegada para los Derechos Humanos, en desarrollo de la cual se han formulado pliegos de cargos contra nueve servidores públicos. Estos hechos son materia de impulso por parte del Comité Especial de Casos, creado por el Decreto 2429 de 1998, presidido por el señor Vicepresidente de la República.

En un conversatorio que se realizó en mayo, en la sede de la Corporación Regional para la Defensa de los Derechos Humanos (Credhos), familiares de las siete personas muertas y las desaparecidas de la masacre, le pidieron al Gobierno esclarecer los hechos ocurridos el 16 de mayo de 1998. Según las ONG, los delitos continúan impunes.

Ya en abril se había cumplido otro de los simposios organizados por el Gobierno Nacional, sin que ello haya traído beneficios para la ciudad, pues los paramilitares se han apoderado de la ciudad, incluso del Gobierno local, lo que investiga la Fiscalía General de la Nación, la que luego de varios meses de pesquisas, aún no arroja resultados.

PARAS POR TODOS LADOS
La influencia de estos grupos armados es marcada en toda la ciudad, con el conocimiento de las autoridades civiles, militares y de policía, sin embargo son escasos los resultados que se dan por parte de dichas autoridades para contrarrestarlo.

En comienzo estos grupos ilegales armados se tomaron los sectores sur y nor orientales de la ciudad, considerados como lo de más abandonados por la Administración Municipal, convertidos en caldo de cultivo, primero de la guerrilla y ahora de los paramilitares. Sin embargo la extensión de estos últimos ha sido inmediata; ahora existen redes en todas las Comunas y penetración en la política local, como lo informara Alias Don Berna en el periódico El Espectador del día 2 de mayo de 2004. Incluso la comunidad de bien indica que los paramilitares tienen fuertes ingerencias en el Gobierno (Alcaldía y Concejo) y que hoy nada se mueve sin su consentimiento.

EL DESPLAZAMIENTO
Además de las muertes violentas que a diario ocurren en la ciudad, las amenazas y el desplazamiento son otros de los factores que ayuda al incremento de la desestabilidaden la ciudad. Barrancabermeja desde 1.999 cuando los paramilitares iniciaron su expansión, la ciudad cambió su mapa de vida; en ese año 8.820 personas fueron obligadas a abandonar la ciudad, mientras que un número no menor fue residentes fueron asesinados por tener vínculos con la subversión de izquierda, 1.630 personas fueron desplazadas durante el primer trimestre. Igual ocurrió en el año 2000 cuando 5.010 personas salieron de la ciudad por amenazas (310 en el primer trimestre) y en el 2001 otras 3.025 también corrieron igual suerte (1.200 en el primer trimestre). Cuatro años después (2005) 750 personas fueron obligadas en el primer trimestre, a salir de la ciudad por las amenazas armadas mientras que un número superior a 50 fueron asesinadas.

Ese panorama desalentador es de amplio conocimiento del Gobierno local, sin embargo, ni su Alcalde ni su Secretario de Gobierno, se dan por enterados y menos se preocupan por salvaguardarle la vida a sus conciudadanos, lo que refleja en alto grado de ingobernabilidad que hoy tiene Barrancabermeja y que de seguir así, además de acentuarla como foco paramilitar, impulsará a que su nombre vuelva a figurar en las páginas de los periódicos y demás medios de comunicación de Colombia y el mundo como uno de los rincones colombianos donde más de violan los derechos humanos.

SE INCREMENTA VIOLENCIA
Durante los dos últimos años (2004 y en el primer trimestre de 2005) el índice de violencia, llámese amenazas, desapariciones forzadas, desplazamientos y asesinatos, se ha incrementado de manera porcentual si se compara con el periodo comprendido entre el 2001 al 2003.

En ese trienio (2001-2003) 5.819 personas fueron obligadas a salir de Barrancabermeja por acción de los paramilitares; de ellas 1.778 lo hicieron en los primeros tres meses. Durante el 2004 y los meses de enero, febrero y marzo de 2005, se vieron obligadas a abandonar la ciudad 4.349 personas, el equivalente a los 74.8%. Solo en el 2004 fueron desplazados 3.599 barranqueños.

Si se analiza el número de personas que huyeron de Barrancabermeja durante los primeros trimestres de los años 20001, 2002 y 2003 y se comparan con los que salieron en el mismo lapso de tiempo del año pasado y de este año, descubrimos que entre el 2001 y 2003 abandonaron la ciudad 1.778 personas mientras que en los primeros trimestres de 2004 y 2005 lo hicieron 1.030, lo que da un 58% lo que indica que desde el cambio de Alcalde, en los dos últimos años la violencia ha aumentado en el puerto petrolero, sin que esto quiera decir que el Alcalde Edgard Cote Gravino tenga total responsabilidad en las cifras pero ha sido ciego, sordo y mudo para conocer el problema y buscarle soluciones.

PRESENCIA PARAMILITAR EN EL GOBIERNO
Este hecho no es nuevo; según el periódico PORTADA (portadacolombia.com), desde el inicio de la Administración de Cote Gravino, la sociedad comenzó a sospechar y ha hablar de la paramilitarización gubernamental, del incremento de la presencia de los llamados “paracos”, no solo en el contexto territorial del Municipio, sino (lo más grave) dentro de la Administración Municipal; tal situación se profundizó cuando el Inspector General de las Auc, Alias Don Berna”,el día 2 de mayo de 2004 lo dijo de manera abierta en una entrevista en el periódico El Espectador: “Hay ciudades donde tenemos influencia, como en Medellín o Barrancabermeja. Es el temor de muchos políticos, porque les estamos quitando espacio.” Esta frase sirvió para que la unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía General de la Nación abriera un proceso para conocer si de verdad al interior del Gobierno de Edgard Cote Gravino, existe representación de los paramilitares comandados por Julián Roberto Duque Gaviria “Alias Ernesto Báez”; además, la misma Unidad de Derechos Humanos tiene abierta otras investigaciones ante el Gobierno barranqueño sobre el mismo tema, donde están involucrado varios nombres de funcionarios que, de acuerdo con las averiguaciones, son del resorte directo de “Ernesto Báez”, un hombre nacido en Aguadas (Caldas).

¿Y QUÉ PASA CON LOS PROCESOS?
Desde Bogotá se conoció que el proceso iniciado a raíz de las palabras de “Don Berna” a El Espectador, que va bien adelantado, al parecer, entró “al congelador” luego de la entrega del Inspector General de las Autodefensas hace unas semanas cuando se supo de unos posibles arreglos entre el Gobierno Nacional y las Autodefensas; según las fuentes cercanas a la Fiscalía en la capital del país, entre las mencionadas negociaciones están los procesos que esa entidad sigue contra el Gobierno de Barrancabermeja por presunto apoyo al paramilitarismo.